Antes de la boda se celebra la petición de mano, que tiene una
singular importancia. En esta, el rabino escribe las condiciones o
teniam. El día de la boda lo escoge la pareja pero se intenta evitar
el sábado y las fiestas del calendario hebreo. Todos los rituales de
la ceremonia se celebran bajo el talem. El rabino lee las condiciones
en voz alta y toma el juramento de los futuros esposos, documento que
deberán firmar los contrayentes. La ceremonia es rica en rituales: se
recitan las bendiciones, se presenta el anillo a la novia, siempre de
oro o plata, se bebe de la copa de vino se rompe una copa de cristal
(símbolo de las alegrías y penas de la vida) y se besan los libros
sagrados.