La ceremonia es el momento más solemne e importante del día y resulta conveniente observar unas mínimas normas protocolarias.
El novio debe ser el primero de llegar al lugar en el que se va a celebrar la ceremonia. La novia, por tradición puede llegar algo más tarde, pero intenta evitar esperas de más de quince minutos que pueden ser interpretadas como una falta de respeto.
Mientras espera la llegada de la novia, el novio puede optar por esperarse en la puerta o esperar dentro del recinto en el que se va a llevar a cabo la ceremonia. Dependiendo de la elección que haga (esperar dentro o fuera), variará un poco el orden de entrada al recinto. Si decide esperar fuera, la primera en entrar debe ser la novia del brazo de su padrino, después los pajes y damas de honor, el novio y la madrina, después el padre del novio y la madre de la novia y por último los testigos.
La opción más habitual es la segunda, que el novio espere dentro del recinto la llegada de su futura esposa que llegará del brazo del padrino seguidos de los pajes y damas de honor, el padre del novio y la madre de la novia y por último los testigos.
Durante la ceremonia los novios suelen situarse delante del altar o en uno de sus laterales. A partir de ellos, cuánto más cerca esté el invitado de los novios mayor es su importancia en la ceremonia.
Los primeros bancos se reservan pues, para los familiares más próximos a la pareja y después que ellos hayan ocupado sus respectivos lugares, se irán sentando el resto de familiares y amigos.
Después del enlace la pareja recién casada serán los primeros en salir seguidos de los pajes, padrinos y padres en el mismo orden que a la entrada.
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