| LAS INVITACIONES |

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La organización es el secreto para que los preparativos de la boda
sean un éxito. Una de las primeras cosas que tenéis que hacer son las
invitaciones de la boda. Estas se tienen que encargar con tiempo en
tiendas especializadas, papelerías e imprentas, una vez decidido el
día, el lugar y la hora de la boda. Las invitaciones se tienen que
enviar con suficiente antelación para que los invitados puedan ajustar
su calendario. Os proporcionamos una serie de sugerencias y de datos
que pueden ser de vuestro interés a la hora de realizar las invitaciones: Hay que tener e cuenta que hay una gran variedad de diseños que se
presentan en forma de grandes catálogos.
Si lleváis un diseño propio, la imprenta puede llevar casi tres
semanas en hacerlas. En caso de elegir un diseño de un catalogo en una
semana ya estarán hechas.
Si decidís un formato clásico, tiene que ser sencillo y poco
cargado, en tonos blancos o crudos, y de forma rectangular o cuadrada.
La presentación más clásica es la cartulina doblada con letra impresa
en la cara interna.
También hay de más atrevidas, con colores fuertes, como el granate o
el azul marino, con el escrito en negativo (letras blancas sobre fondo
oscuro). Para darle un toque de originalidad también se incorporan
pequeñas ilustraciones.
Sea cual sea vuestra decisión os sugerimos que el texto sea breve y
que contenga los siguientes datos: nombres y apellidos de los novios,
fecha, lugar, mes, día y hora de la boda. La invitación al enlace y
los teléfonos de contacto para confirmar la asistencia. |
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| INVITA CON GUSTO |
| Sabemos el día de la boda, donde la celebraremos, el restaurante y el
fotógrafo también lo hemos elegido, ya sabemos donde iremos de viaje,
el vestido que llevaremos... ¿Que más nos falta? Pues muy sencillo,
¡avisar a los invitados! Es el momento de terminar con los últimos
detalles de la ceremonia, esas pequeñas cosas que darán un toque
personal: las invitaciones, las participaciones, el recuerdo de la
ceremonia, la carta del menú o las tarjetas de les mesas. |

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Sabemos el día de la boda, donde la celebraremos, el restaurante y el
fotógrafo también lo hemos elegido, ya sabemos donde iremos de viaje,
el vestido que llevaremos... ¿Que más nos falta? Pues muy sencillo,
¡avisar a los invitados! Es el momento de terminar con los últimos
detalles de la ceremonia, esas pequeñas cosas que darán un toque
personal: las invitaciones, las participaciones, el recuerdo de la
ceremonia, la carta del menú o las tarjetas de les mesas.
Los tiempos están cambiando. Hasta se ve en la forma de invitar. No
solo en les nuevas formas, texturas y colores de las cartulinas de las
invitaciones sino que también en la persona que invita a una
ceremonia. Hasta hace poco los que invitaban eran los padres de los
novios, ahora pero, cada vez es más habitual que sea la misma pareja
la que se encargue personalmente. De hecho, se trata de la primera
presentación formal de los dos juntos, es donde se empieza a notar y a
transmitir el carácter y personalidad de los novios, de la boda y de
la futura vida en común. Para conseguir representar fielmente los
gustos y la manera de ser se tiene de saber elegir muy bien lo que se
quiere. En el mercado existen multitud de opciones, des de las más
clásicas hasta a las más atrevidas, siempre pudiendo quedar-nos en una
posición intermedia, con la combinación perfecta.
Cuando hablamos del clasicismo de una invitación nos referimos a la
elección de un papel como la opalina, de color claro y textura terca.
La sobriedad y la sencillez son aspectos dominantes. A más, tienen el
valor añadido que algunas de ellas acostumbran a ser bastante
económicas. Últimamente se esta poniendo de moda la creación de un
logotipo con las iniciales de la pareja que será utilizado en todos
los otros elementos y identificativos (menú, tarjetas de mesa...).
También es una opción atrevida la de incluir fotografías de la pareja
o una caricatura conjunta. En cuanto a texturas del papel, tenemos que
saber que el reciclado es más económico y siempre queda bien. El de
algodón es elegante pero es más caro y a causa de su grueso es más
difícil de trabajar. También puede ser industrial o hecho a mano.
Estos últimos (con pétalos de flores, semillas, etc.) tienen la
ventaja que para si mismos ya quedan bien, no hace falta ningún tipo
de decoración. A parte de la invitación (una por cada familia),
también se acostumbra a incluir un sobrecito más pequeño que cada
familia tiene de devolver lo más pronto posible para facilitar la
confirmación de la asistencia y contabilizar los comensales. Hay que
recordar que los sobres y los nombres de los invitados es mejor si se
pueden escribir a mano, ya que dan un toque de calidez y proximidad
que se agradece. El resultado es mejor, aun que también un poco más
caro, si la rotulación se encarga a un calígrafo profesional. Pero hay
que saber que las nuevas tecnologías tienen aplicaciones para imitar
la caligrafía a mano que pueden conseguir el mismo efecto. Un concepto
que tenemos que dominar es el tiempo.
Para empezar a pensar en el tema de las invitaciones se tendría de
hacer con 3 o 4 meses de anticipo al día de la boda porque la
imprenta, dependiendo de lo que deseamos, tardaran entre quince días y
un mes a tenerlo todo terminado. A parte, hay que tener en cuenta que
se tendrían que mandar a los invitados entre uno y dos meses antes
para que puedan organizarse la agenda y confirmar su asistencia con
un margen de tiempo suficiente para que vosotros podáis terminar de
organizarlo todo. No tenemos de caer en la tentación de encargar el
numero exacto de invitaciones, de participaciones, de minutas ni de
ningún otro elemento impreso que dependa del total de persones que
asistan a la ceremonia. Siempre puede haber improvistos y, una vez
encargadas, resulta siempre más caro y complicado volver a
imprimirlas. Lo aconsejable es adquirir una veintena más del que se
había previsto. La misma proporción también se tendría de predecir
cuando se encarguen las participaciones, las tarjetas personales que
se colocan encima o detrás del plato a la mesa, los tradicionales
cigarritos y puros y los pequeños detalles que funcionen como
recuerdo de la participación a la ceremonia. ¡Y ahora sí, con les
invitaciones acabadas ya tenéis asegurada una parte importante de la
ceremonia, la asistencia de los invitados! PARTICIPACIONS O
INVITACIONS? A veces vamos un poco confundidos y no sabemos muy bien
que es cada cosa. Por ejemplo, seguro que hemos oído hablar de
invitaciones y participaciones. ¿Cual es la diferencia? ¿O talvez es
lo mismo? Ahora lo aclaramos. Primero decir que son dos conceptos
distintos. Las invitaciones, tal como su nombre indica, significa
que queréis que alguien participe y asista a vuestra boda y, por lo
tanto, se lo notificas y lo invitas a la ceremonia y al posterior
banquete. Tiene que constar el día, la hora y el lugar de la boda, el
restaurante donde luego se ira y también la manera de confirmar la
asistencia. La característica distintiva de las participaciones es que
se envía a les personas que queréis que sepan que os casáis pero que
no están invitadas a la ceremonia. Aun así, según la tradición, los
que reciben una participación acostumbran a regalarles un detalle de
boda a los novios. También que sepáis que en las participaciones tiene
de de constar la quincena, el mes y el año de la boda.
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ENLLAÇOS D'INTERÈS
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Què diu la llei sobre les p [...] |
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